Capítulo 3: Una gran perdida.
Eskol estaba realmente cerca de Elizabeth y ella estaba muy nerviosa por ello.
-Sí, confió en ti- dijo tímidamente.
Entonces Eskol la inclino hacia al suelo, aparentemente con la intención de besarla, pero realmente no lo hizo. Justo en ese momento una gran flama verde cayo donde estaban, pero en esa posición Eskol logró evitar que el fuego dañara a Elizabeth.
- ¿Cómo supiste que eso pasaría? - pregunto Elizabeth sorprendida.
-Yo desvié ese ataque, sabía que caería en algún lugar y nunca pensé que sería tan cerca de tu reino, pero es gracias a mis sentidos agudizados, eso me ayudo a escuchar como caía- dijo Eskol tratando de lucirse frente a la princesa – Por cierto, ¿Por qué te pusiste roja? - dijo sorprendiéndose al ver su rostro así.
-Se nota que has estado lejos de los humanos mucho tiempo. ¿Nunca te has puesto rojo? - pregunto curiosa.
-Pues no, sólo saco fuego cuando estoy muy triste o enojado o enamorado, pero debo controlarme o quemaría todo a mi alrededor- dijo con ligera tristeza.
-Eso no suena muy bien, ¿Qué haces si te enamoras? - pregunto preocupada y emocionada.
-Eh… Pues… Yo no… Yo no me he enamorado antes, por ello no sabría decirte- dijo muy nervioso.
-Eso sería interesante de ver- dijo sonriente
- ¿Por qué crees eso? - pregunto un poco asustado.
-Simple curiosidad. Bueno, ahora te mostrare mi reino- dijo emocionada.
-No creo que sea lo mejor- dijo un poco avergonzado.
- ¿Por qué no? - dijo un poco decepcionada.
-Pues debo comenzar a buscar las espadas elementales para poder derrotar a los dragones que quieran atacarme. Además, es posible que vengan a atacar tu reino porque este aquí-
dijo un poco preocupado.
- ¿Puedo ir contigo? - preguntó emocionada.
-No creo que sea lo mejor princesa, a pesar de la hermosa compañía que puedes ser, será peligroso y será en territorios a los que probablemente no puedas resistir- dijo con mirada triste en su rostro.
-Pues mi hermosa compañía puede ser cuidada por ti jajaja- dijo burlona.
-No uses mis frases en mi contra- dijo un poco apenado.
-Está bien, pero debes admitir que esto es divertido- dijo sonriente.
-Puede ser- respondió un poco avergonzado.
-Al menos quédate un día, para comer y descansar, lo necesitas- dijo preocupada
-Bueno, en eso tienes razón y sirve que comienzo a
crear relaciones entre dragones y humanos, pero honestamente no sé qué tanto podría hacer.
-Tal vez podría ayudarte, pero debes dejarme ir- dijo con una sonrisa de confianza en el rostro.
-Hmm, eres muy insistente, admiro tu insistencia. Te dejaré ir, pero no me hago cargo de tu posible muerte o algo peor- dijo tratando de asustarla para que se retractara de su decisión.
-No pasará, sé que me cuidaras- dijo confiada.
-Mejor no hagas que me arrepienta- dijo un poco fastidiado.
-Está bien, entonces sígueme al reino- dijo emocionada.
El reino de Elizabeth era un lugar lleno de personas un poco tristes y niños enfermos. Varios de los hogares y partes del castillo, pero a pesar de eso, se podía ver que algunos niños jugando a perseguirse y que las partes que ya estaban arregladas, tenían una gran arquitectura a pesar de esta construido solo con rocas y madera.
El reino era amplio, lleno de casas y mercados. A pesar del sufrimiento de la gente, estos no se detenían y seguían su vida al mismo tiempo que reconstruían sus hogares.
El castillo le pareció impresionante a Eskol, resaltaba en medio de todo el reino y tenía cuatro torres a su alrededor custodiando el catillo, pero una de ellas estaba en reconstrucción.
Al entrar al catillo, lo primero que pudo ver, era una gran alfombra azul que recorría cada pasillo. También había telas bordadas con un león en el centro, parecía ser el escudo del reino.
-Oye, ¿Por qué su escudo es un león? - preguntó Eskol curioso.
-Hace muchos años atrás, cuando los dragones atacaron, se dice que apareció un león de pelaje azul en medio de las llamas y con un gran rugido ahuyento a muchos dragones, pero otros lo atacaron, pero a pesar de ser más grandes y más que el león, el defendió nuestro reino y mato a cada dragón que se le enfrento.
Eso hizo al león una leyenda aquí, mi padre dice que es real y que si volvemos a estar ante un gran peligro el reaparecerá. Por ahora, todo lo que tenemos del mito es un mechón de la melena del león, la cual está en la corona de mi padre como amuleto de buena suerte- dijo Elizabeth mientras caminaban hacia la habitación donde se encontraba su padre.
Eskol estaba un poco nervioso por encontrarse con el rey, esta sería una oportunidad que aprovecharía para convencerlo de evitar la caza de dragones y hacer la paz entre dragones y humanos, pero no sería así de sencillo.
Eskol se molestó ante la actitud del rey comenzó a sacar flamas de su nariz y cada segundo crecían más, pero pocos segundos después las detuvo en seco.
-Tranquilo Eskol, a veces mi padre es molesto, pero no es mala persona- dijo Elizabeth mientras tomaba su mano para calmarlo.
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