Capítulo 2: El dragón oscuro.
-No puede ser- dijo Eskol asustado.
- ¿Sabes que sucede? - pregunto Elizabeth un tanto asustada.
-Sí, se trata de Dunkelheit, el único dragón oscuro y el más temido de todos, el único que podía vencer a mi papá- dijo con furia en los ojos.
Dunkelheit, era un dragón enorme, tenía la piel morada con algunas líneas moradas en su estómago, codos y mandíbula. Sus ojos eran verdes y tenía unas enormes alas similares a las de los murciélagos.
- ¿Qué planeas hacer Eskol? - preguntó Elizabeth retrocediendo.
-Lo único que se hacer- dijo antes de saltar para golpear la cara del dragón oscuro.
- ¡Detente! - grito estirando su brazo tratando de detenerlo.
Eskol, pero el dragón oscuro ni se inmuto con este ataque.
- ¿Eres tu niño?, creí que después de entrenar conmigo entenderías que es imposible derrotarme con esos ataques- dijo con soberbia el dragón oscuro.
-Lo sé, eso fue distinto, me lo enseño Eteria. Mira tu rostro- dijo luciéndose.
-Maldición, esa dragona siempre es un fastidio- dijo el dragón enfurecido.
De pronto, el dragón cayó desmayado por el golpe y las venas de su cara se empezaron a marcar de un color verde.
- Vamos Elizabeth, no hay tiempo de contemplar el paisaje- dijo cargándola y salir corriendo de ese lugar.
- ¿Cómo hiciste eso? - pregunto asombrada.
-Es el golpe de aire venenoso que me enseño la líder de los dragones de aire. Es un golpe que mete bacterias atreves de los poros creando un veneno, pero con el dragón oscuro, nada dura mucho tiempo- dijo agitado.
-Por eso salimos corriendo, por un momento creí que eras un cobarde- dijo un tanto burlona.
-Claro que no, pero ese dragón no lo puedo enfrentar. Su poder es inalcanzable y muy inestable, mi padre decía que, si lo hacías enojar, podrías crear tres meses de noche y con ello matar a toda la humanidad.
- ¿Cómo puede hacerlo? - pregunto curiosa.
-Nadie lo sabe, pero tampoco queremos comprobarlo- preguntó un tanto dudoso de su respuesta.
- ¿Puedes volar? - pregunto un poco aterrada.
-Claro que no, no tengo alas, ¿Por qué? - pregunto desconcertado.
-Estas a pocos pasos de caer a un barranco- dijo golpeando su cabeza.
-Lo siento, yo no conozco este lugar. Mi padre me llevaría a buscar la primera espada elemental.
- Yo no esperaba que esto pasara- dijo con un poco de tristeza en su voz.
-Lo lamento, esto es mi culpa, quería explorar las tierras nuevas y los guardias tenían que matar a cualquier dragón que se presentara en nuestro camino por órdenes de mi padre.
-No te preocupes, no te culpo por ello, pero desearía habernos conocido en esta situación- dijo un poco nervioso.
-Tranquilo, puedes quedarte en nuestro castillo unos días si quieres- dijo un poco nerviosa.
- ¿Por qué lo dices ahora? - preguntó desconcertado.
-No lo sé, supongo que me parece la mejor de arreglar las cosas y conocernos de mejor manera- dijo un tanto tímida.
-Interesante propuesta, pero si no nos alejamos a tiempo, el dragón nos alcanzará y tu reino también estará en peligro- dijo un tanto agotado.
-Te estas agotando, deberías descansar- dijo un tanto preocupada.
-No es necesario, al menos debo ponerte a salvo. además, solo es un efecto de la técnica del aire que use, desgasta mi resistencia, pero ganó fuerza- dijo presumiendo.
-Está bien, pero ¿Qué pretendes hacer? - pregunto desconfiada.
-Honestamente no sé, apenas estaba completando mi entrenamiento, pero nunca he luchado de verdad- dijo un poco apenado.
- ¿Hablas en serio? - dijo con una mirada de ironía.
-Nunca hubo la necesidad y las batallas de entrenamiento nunca eran tan exigentes- dijo tratando de excusarse.
- Esta bien, pero creo que deberías pelear de verdad - dijo un tanto preocupada.
- ¿Por qué mencionas eso ahora? - dijo un poco confundido.
-El dragón despertó- dijo señalándolo.
-Nuevo plan, te bajare y tu corres a tu reino, ¿Entendido? - dijo con una voz seria.
-De acuerdo, pero cuídate y espero que me sigas, necesito que hables con mi padre- dijo mientras se alejaba.
-No prometo nada, tu corre- dijo al alejarse de ella- ¿Por qué estás aquí Dunkelheit? - pregunto un tanto enojado.
-Los humanos cometieron su ultimo error, matar al dragón de fuego es algo que nunca perdonaré- dijo furioso exhalando fuego.
-Tranquilo, era mi padre y también quisiera poder matarlos, pero esa no es la solución- dijo tratando de calmarlo.
-Eres igual de débil que él. No podemos seguir perdonando a la humanidad esperando que nos entiendan.
Entones el dragón intento quemar todo a su paso, pero Eskol saco un tornado de sus manos para evitar que el fuego tocara algo. Después contraataco usando su puño con hielo al rededor, para finalmente sacar una gran llamarada en su cara.
Dunkelheit simplemente enfureció y desapareció en su fuego verde.
Eskol estaba feliz de estar libre de esa pelea, ya que aún no se sentía preparado para ello, pero le preocupaba que podría hacer el dragón después.
Eskol decidió seguir a Elizabeth para ver cómo estaba y hablar con su padre como se lo pidió.
-Elizabeth, ¿Estás bien? - pregunto preocupado.
-Sí, no me pasó nada. Creo que te preocupas demasiado- dijo un poco confundida.
-Tal vez un poco, pero temía que el dragón viniera por ti o no lograra evitar las llamas y alguna te alcanzara, pero parece que hice un gran trabajo- dijo luciéndose.
-Descuida, falta poco para llegar a mi reino- dijo tratando de calmarlo.
-Oye...- dijo rodeando su cintura con su brazo- ¿Confías en mí? - dijo mirándola fijamente a los ojos.
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