domingo, 16 de julio de 2017

El hijo del Dragón

Capitulo 1. La muerte de un gran guerrero.



Hace tiempo, existió un gran guerrero con poderes excepcionales. Tenía la capacidad de cortar cualquier cosa con su espada, e incluso dominaba los elementos.
Un día, el reveló que su secreto era que dominó un dragón de cada elemento y así lo aprendió, pero se arrepintió de haberlo dicho, porque en ese momento comenzó la caza de dragones y todo se volvió un caos. Miles murieron, incluso el gran guerrero. Pero a pesar de todo, un niño humano fue protegido por el temible dragón de fuego y lo crio para convertirse en el nuevo guerrero.
El dragón estaba tratando de evitar que sus hermanos siguieran masacrando a los humanos con su fuego. El niño salió corriendo buscando a su única familia, su madre. En cuestión de segundos el dragón Kegel lo vio y lo protegió.

Todos trataron de derrotarlo, pero Kegel defendía la vida del niño con pasión, tanto que esta valentía, le dio el título de rey de los dragones de fuego y le ayudo a cumplir su objetivo de detener esta masacre.
Con el tiempo, el niño aprendió el leguaje de los dragones y vivió con ellos hasta sus 22 años de edad.
En este periodo el dragón de fuego lo llevo con el resto, a sus respectivos hogares dependiendo de su elemento, teniendo la esperanza de hacerlo el equilibrio entre humanos y dragones. Al principio el dragón de agua y aire se habían negado, pero el de tierra, luz y la oscuridad habían aceptado su idea.
Con el tiempo los dos restantes aceptaron enseñarle y lo nombraron Eskol (Lobo que persigue a la luna para devorarla), así el niño creció obteniendo grandes poderes y habilidades de combate. también cambio ligeramente su aspecto, su piel se hizo más dura y fría, casi como piel de lagarto y sus dientes se afilaron. Sus ojos seguían siendo azules, su cabello era negro, pero cubierto de cenias. Su piel se había hecho ligeramente gris, pero originalmente era güero. Su estatura era aproximadamente de 1.79cm y tenía un cuerpo delgado, pero marcado en sus músculos debido al entrenamiento que había tenido.

Él no tenía zapatos, ya que hace tiempo le dejaron de quedar y vestía con una armadura vieja que habían tomado los dragones de un caballero muerto.
De pronto, los humanos encontraron las cuevas del bosque donde se escondían los dragones y fue un momento doloroso para Eskol, vio como mataban a los dragones y su ira, logro liberar una gran ola de fuego de sus manos que arrasó con los humanos invasores.
Estas cuevas tenían la característica de tener lava cayendo constantemente, pero esto se debía al fuego que producían los dragones, ya que al entrenar a Eskol, lo trataron de acostumbrarlo a las temperaturas más altas posibles. También por esa razón brillaban y eso hizo más fácil a los humanos encontrarlos.

Los humanos comenzaron a atacar ferozmente a los dragones y ellos respondieron con sus grandes bolas de fuego. Los dragones mataban más humanos con un ataque que los humanos con un grupo de 5.

A pesar de ello, los humanos empezaron a ganar terreno. Los dragones cada vez eran menos y la sangre era más. Al ver esto, Eskol estallo en furia.

- ¡¿Qué he hecho?!- se dijo a si mismo sorprendido.

-Usaste la ola de fuego mi querido Eskol, una emoción puede activar tus poderes sin tu consentimiento, por eso debes ser frio y preciso, debes ser cuidadoso ante estas situaciones.
Ya no me queda mucho tiempo, un humano logro cortar mi corazón, así que escucha. Aun creo que puedes ser el puente entre humanos y dragones, sólo esfuérzate y consigue las espadas elementales, ya que probablemente algunos dragones buscaran matarte, pero con ellas, serás respetado por la mayoría y son armas letales si sabes usarlas. Ahora vete mi niño- dijo con lágrimas en los ojos, mientras que su sangre corría como un rio.

-No quiero que mueras Kegel, eres como mi padre, realmente no quiero verte morir- dijo llorando mientras veía como se derramaba su sangre.

-No... No llores, sie... siempre estaré contigo...- fue lo último que dijo antes de perder su último aliento.

Eskol quedo devastado con la muerte de Kegel y los demás dragones y tuvo que irse de ese lugar antes que llegaran más humanos. Comenzó a correr por el bosque desesperadamente. El bosque estaba repleto de árboles y arbustos quemados y algunos cubiertos de cenizas, pero entre más avanzaba, el pasto crecía, todo se hacía más verde.
Al pasar un rato, el choco con una chica llamada Elizabeth.

- ¡Que te pasa! ¿No ves donde caminas? - dijo con gran ira.

-Lo... lo siento, yo... no te vi, trataba d huir- dijo un poco tímido Eskol.

- ¿Quién crees que soy? - dijo con soberbia.

- ¿Una chica perdida? - dijo un tanto desconcertado.

-Soy la princesa Elizabeth, heredera al trono y tu insignificante guerrero deberías protegerme, no chocar conmigo- dijo un tanto enojada.

-Lo siento, no era mi intención dañarte y debo decir que soy un... un ... un forastero, vengo de otro reino y por eso no sabía que eras la princesa- dijo un tanto nervioso y desconcertado.

-Está bien, quizás exagere un poco, es que estoy preocupada. No sé cómo llegue aquí y tengo miedo. Vi un rio de sangre y me asusté- dijo mostrando sus pies con la sangre que piso.

-Está bien, tranquila, yo te cuido por ahora, te llevare a tu reino y después me iré, ¿Te parece? - dijo extendiendo su mano a la princesa.

-Está bien, pero espero que seas paciente, puedo caminar muy lento por ser precavida- dijo tomando su mano.

-No te preocupes, yo seré paciente y revisare el lugar para que no temas- dijo Eskol sonriente.

La princesa Elizabeth, era admirada por todos, su cabello rojo atrapaba la atención de cualquiera, incluso Eskol estaba impresionado por ello, además que hacía tiempo que no veía una chica y eso hizo que Elizabeth le pareciera la más bella de todas. Ella usaba un vestido azul rey, llevaba una tiara que sostenía su cabello peinado perfectamente. Su piel era blanca como la nieve y media aproximadamente 1.67cm. Tenía unas zapatillas rojas como la sangre y sus ojos eran verdes.

Ambos comenzaron a caminar por el bosque, conforme avanzaban, las sombras crecían, todo se ponía más frio, hasta que de pronto salió al ataque una sombra, cosa que sorprendió a ambos. Eskol, aventó a Elizabeth al mismo tiempo que sacaba su espada para luchar contra la sombra, pero este evito sus golpes con la espada y lo jalo de los pies.
Eskol se levantó rápidamente y clavo la espada en la sombra, pero esta seguía moviéndose con libertad.
Estaba furioso por no poder tocar la sombra, pero sus emociones provocaron que sacara una flama hacia la sombra, la cual termino muriendo.

- ¡Eres el niño dragón! - dijo emocionada

- ¿Qué? - pregunto totalmente desconcertado

-Es que se dice en el reino que un niño fue llevado por un dragón y que podía ser como el guerrero antiguo que nos enseñó sus poderes de dragón- dijo entusiasmada.

-Yo no quiero problemas, solo quería ayudarte para alejarte de la casa de mi padre, el dragón de fuego. Tu gente lo mato al igual que muchos otros dragones, eran mi familia y me hicieron ver como los masacraban, no lo soporte y por perder el control de mis habilidades, termine matando a toda tu gente por accidente- dijo el triste y arrepentido.

-No te preocupes, no creo que quisieras matar a esas personas, solo no pudiste controlarte y para serte honesta, quería encontrarte. Creo que tu podrías ayudarme a hacerles entender a todos lo malo que es hacerle estos a los dragones solo por buscar poder- dijo tomando su mano tratando de consolarlo.

-No sé si pueda hacer alguna diferencia, a decir verdad, ese era el ideal de mi padre, pero creo que los dragones ya no los perdonaran más y empezaran a matarlos a todos- dijo alejándose un poco de ella.

-Por eso quiero tu ayuda, así haremos que la paz se logré entre nuestros reinos. - dijo acercándose nuevamente a él.

-No lo sé...- dijo un poco asustado.

De pronto sintieron un intenso frio, caían cenizas del cielo, las sombras volvían a aparecer y la tierra comenzó a temblar con gran fuerza, sacando todo de control. A lo lejos, se podía ver una enorme sombra y llamas verdes.

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